Adri DelaTierra: Bueno, y aquí está lo prometido: lo prometido es deuda. Aquí está Berdhanya, y vamos a hablar sobre mística femenina y relaciones conscientes. Bienvenida al canal, es todo un honor tenerte aquí.

Berdhanya: Gracias, gracias, Adri. Un placer.

Adri DelaTierra: Sí, yo tengo muchas preguntas y espero que esto les vaya también a inspirar a todos. Y bueno, como les decía anteriormente, Berdhanya es una guía espiritual y realmente yo he resonado muchísimo con muchísimas de sus enseñanzas. Y como toda corriente espiritual, quiero empezar preguntando algo un poco polémico: ¿qué opinas de la monogamia y de la poligamia?

Berdhanya: Las tendencias sexuales de cada pareja realmente son muy particulares y están basadas en cómo tú estás tratando las dos corrientes energéticas dentro de tu cuerpo. Como tú sabes, está la corriente femenina, que es la receptiva, y esa corriente está grabando todo contacto que tienes con los sentidos —incluyendo el sexo, incluyendo los contactos de comida, de olor, de visión. Entonces, una de las cosas fundamentales de lo femenino es recibir y grabar. Y esa grabación se queda en el cuerpo, en las células.

Cuando tú tienes una pareja, si eres femenina, estás grabando constantemente el subconsciente de la pareja, y con eso refuerzas un campo energético que va a sostener el campo energético de tus hijos, el subconsciente de tus hijos.

Cuando no estás en proceso de asentarte con una pareja, cuando quieres aventurar, tener experiencias, poner pruebas, etcétera, vas a querer tener múltiples parejas. Pero tienes que ver que siempre hay un intercambio energético en todo contacto, y como mujer eso va a estar grabado en ti, en tu célula. Entonces, si hay muchas parejas o muchos partners, vas a tener que organizar el subconsciente de ellos. A veces estás muy tranquila y de pronto sientes algo así como si tuvieras el dolor que le pasó a esa otra persona hace tiempo.

Entonces lo femenino tiene, como responsabilidad de su atributo, grabar y acomodar información. No es una cosa de que “esto sí conviene” o “esto no conviene”: hay que ver los pros y los contras. Por un lado está la aventura, etcétera; hay meditaciones y mantras especiales para limpiar el subconsciente de otros compañeros. Pero, al mismo tiempo, tienes que tener la lucidez de que tú estás diseñada para mantener, crecer y madurar el subconsciente de lo masculino.

Adri DelaTierra: Wow, espérate un momentico, hagamos un recapitulado de lo que acabas de decir. Yo me lo estoy imaginando como si la mujer fuera tierra, ¿no?, y el hombre está sembrando algo en esa tierra, y nosotras vamos a manifestar y encarnar muchas de las cosas que el hombre está llevando a cabo o experimentando. Y lo que estás diciendo es que, tal vez, si una mujer tiene múltiples parejas eso va a ser un poco confuso o complicado, y que tal vez —esto es lo que yo entendí, no sé— si tuviera una sola pareja sería mucho más fácil que entre los dos creen algo que tenga sentido, que los dos quieran, que hacerlo de forma desorganizada. ¿Ajá?

Berdhanya: Sí. Me encanta tu analogía de la tierra, porque lo masculino lo que hace y quiere siempre es penetrar y sembrar. Entonces, si tú tienes múltiples parejas vas a tener semillas de diferentes frecuencias y de diferentes frutos —no solamente frecuencia, sino memorias de esa persona, el sentir de esa persona, lo que quiere esa persona. Entonces tu tierra se confunde y no sabe a qué dar fruto.

Mientras que si tienes una sola semilla, y nosotras la seleccionamos, siempre queremos que la semilla masculina sea lo más excelente, lo mejor. Por eso somos exigentes en la elección de la pareja: porque queremos la máxima semilla, porque subconscientemente queremos la preservación de la raza. Es algo biológico.

Si ponemos la responsabilidad de un contacto, debemos decir: “bueno, este contacto tal vez me va a ayudar a arar mi tierra, pero no va a ser la semilla.” Pero cuando encuentra la semilla, la tierra se prepara y nosotras le vamos a poner alma, cuerpo y sangre a esa relación. Y queremos que esa semilla nos siga sembrando, nos siga cuidando, nos siga floreciendo, nos siga proyectando. Está muy relacionado con la agricultura.

Adri DelaTierra: Me encanta esto. Y lo que me hace sentir —y es un poco un tema de la actualidad— es que el hombre hoy en día, por alguna razón, está sembrando algo que no es tan próspero. No sé, como que siento que hoy en día escucho a muchas mujeres solteras decir que los hombres no se están esforzando, que no están tomando el primer paso, que quieren todo en bandeja de plata. Y además muchas mujeres también están como en esta onda de ofrecerse muy fácil, ¿no?, porque obviamente están solas, o como que les dijeron que si exigían mucho se iban a quedar solas, entonces prefieren tener algo a no tener nada, y así terminan malcriando a los hombres. Es una locura que yo observo.

En este caso, ¿cómo lo ves tú? Para seleccionar esa buena semilla la mujer tiene que tener muchos filtros —no solo “es guapo, listo, dame tu semilla”— sino que tiene que haber muchos filtros, y siento que a las mujeres se les ha olvidado eso, por toda la cuestión de la liberación sexual, de que “el placer” y no sé qué. Entonces lo ven como algo no tan importante como realmente es —estoy hablando del sexo como esa barrera que nos ayuda a escoger mejor la semilla. Pero bueno, te dejo intervenir porque me voy muy lejos.

Berdhanya: La mujer se ha olvidado de sus atributos y se ha vendido al miedo y a la culpa. Y con eso es muy fácil ser manipulada. Entonces ha perdido su centro, ha perdido su autoridad como matrona, como directora de las generaciones y como educadora de la tierra que viene.

Se ha vuelto muy aniñada y se ha enrollado en su propio cuerpo emocional con miedo y con culpa. Te explico lo del miedo y la culpa: el miedo es no ser valorada, es tener que aprobar a otros o someterse a otros para ser amada. Entonces se vuelve eficiente en complacer al hombre, que también es como un bebé, y con eso el hombre le va a exigir cualquier tipo de niñerías: “cámbiate el vestido,” “compláceme sexualmente hoy, tres veces por semana,” esto y lo otro. Y ella dice “sí, sí, eso es lo que debo hacer.” A través de estas últimas dos generaciones hemos perdido esa visión de que “no, yo no estoy aquí para complacerte, estoy aquí para tener un contrato de exaltación consciente.”

Entonces el miedo es no ser amada, y por eso se ha sometido; por eso la sumisión ha traído la violencia, ha traído las violaciones, ha traído el vacío emocional. Y luego viene la culpa: “no estoy haciendo bien, tengo que hacer más, tengo que trabajar más, tengo que darle más a los niños, tengo que darle más al hombre para sentirme valorada.” Esa identificación emocional con el miedo y la culpa nebuliza los atributos femeninos de poder, de dirección, de gestación —porque realmente la mujer está gestando la nueva generación, está gestando la nueva tierra, está gestando el subconsciente del hombre, de todo.

Entonces hemos perdido la visión de quiénes somos y cuáles son los atributos que tenemos que sostener, con todas las distracciones e identificaciones de la mujer que dice “ay, tengo que ser como dicen las revistas” o “como dicen los profesores espirituales.”

Adri DelaTierra: Como que entra en una competencia con eso que estás diciendo, de “quiero ser como la de las revistas” o no sé qué, porque están en una competencia por ganarse al hombre, o algo así, que es totalmente al revés, pero yo lo siento así, como una competencia.

Berdhanya: Sí, claro, hay competencia, pero lo que hay básicamente es una fuerza detrás de miedo y culpa.

Adri DelaTierra: Bueno, hay un video tuyo que creo que fue el primero que vi, y dije “wow, morí toda la vida por esto.” ¿Qué decías en ese video? Se trataba de las prioridades de la mujer en la tierra y en la pareja. Y me acuerdo bien del orden porque me quedó marcado para siempre: las prioridades de la mujer son, primero, ella misma; segundo, Dios…

Berdhanya: Al contrario.

Adri DelaTierra: Ah, primero Dios, primero Dios…

Berdhanya: Primero su divinidad.

Adri DelaTierra: Tu divinidad.

Berdhanya: Su divinidad, sí. Eso qué quiere decir: esa intuición y esa conexión con el corazón que la mujer sabe porque sabe, sin lógica. Y ese tratamiento de ella misma como una persona, una divinidad encarnada, pura y completa, sin necesidad de trabajar por ello. Esa es la pureza perfecta y eterna, divina, de la mujer. Eso tiene que ser el compás, primero.

Luego viene la persona, la mujer: ¿para qué estoy aquí?, ¿tengo que descansar?, ¿tengo que comer?, ¿tengo que ejercitarme?, ¿tengo que meditar? —para satisfacer sus propias necesidades. Entonces, segundo, la persona.

Luego los hijos, porque hay una relación biológica que no va a reemplazar ni al hombre ni al trabajo. Si tú eres madre y te ponen a escoger entre un hombre y un hijo, vas a escoger el hijo. Entonces nuestra prioridad es nuestra creación, y eso para algunas mujeres incluye el trabajo, porque se identifican con él tanto como con sus bebés. Tienen esa prioridad, pero nuestra creación, biológica o psicológica, es lo que estamos diseñadas para proteger; entonces la vamos a elegir. Y el hombre se tiene que acostumbrar a que él está en cuarto lugar.

Esa ecuación mantiene un balance dentro de la mujer, dentro de sus atributos y dentro de la relación. Y la mujer tiene que comunicar eso al hombre o a su pareja de una manera clara. El primer año suele ser una batalla, porque el hombre quiere dominar y ser el primero, pero la mujer tiene que ser clara en cuál es la ecuación del contrato. De esa manera funciona.

Adri DelaTierra: Me encanta. ¿Y para los hombres hay también un orden?

Berdhanya: Claro. El hombre está diseñado a servir, a amar, a proteger, a suplir. El hombre igual necesita ser dirigido hacia su divinidad, y ese es uno de los errores de la mujer: la mujer quiere que el hombre sea dirigido hacia ella. Pero no; el hombre naturalmente te va a servir, te va a proteger y te va a suplir, pero tú tienes que indicarle que tiene que expandirse a una frecuencia más alta, a su propia divinidad.

Naturalmente, en segundo puesto, el hombre pone a la mujer, a la familia, al territorio. Él tiene la capacidad de sacrificarse por una mujer, de servirla; pero si la mujer le da un territorio muy pequeño —“mi cosa,” “mi plata,” “mi cosita consciente,” todas esas cosas pequeñas— el hombre se aburre. El hombre no tiene expansión, el hombre no tiene territorio.

Adri DelaTierra: ¿Y cómo sería un territorio grande en ese aspecto?

Berdhanya: Un territorio grande es un contrato que tiene un servicio hacia tu propio servicio a la tierra.

Adri DelaTierra: No, pero de la mujer: dices que si la mujer le da un territorio muy pequeño al hombre… ¿cómo se vería la mujer dándole un territorio grande al hombre?

Berdhanya: El hombre tiene que recibir la orden de un proyecto más grande.

Adri DelaTierra: Como un reto para él, darle un reto también.

Berdhanya: Absoluto, sí, un reto. Pero no sobre el cuerpo emocional de la mujer —¿qué es lo que le ponemos al hombre? Cuando trabajo con parejas es que “ay, es que él no me dice,” “es que no, ese no es su trabajo”…

Adri DelaTierra: Me encanta. ¿Y la devoción del hombre vendría hacia la mujer porque la mujer le está mostrando su mayor expansión y su mayor divinidad, y no porque la mujer sea Marilyn Monroe o lo que sea?

Berdhanya: ¿Correcto? Correcto. Si la mujer tiene la capacidad de expandir el cuerpo energético del hombre por medio de ella, por medio de su propia expansión, todo funciona.

Adri DelaTierra: Y bueno, con esto que acabas de decir hay otra pregunta que tenía escrita: ¿cómo ves tú la misión, digamos, de venir a la tierra a colaborar en pareja? Porque, como te decía, veo a muchas personas hoy en día, de estas generaciones, que están solteras porque todos se confundieron en sus roles, y como que ya está difícil encajar porque está destruido el orden natural. ¿Tú crees que todos deberíamos aspirar siempre a encontrar pareja, o cómo sería el camino de estar en la tierra siendo soltero?

Berdhanya: La pareja evoluciona, y hay que comenzar con la premisa de que cuando tú tienes una pareja no es para ser feliz. La pareja es para que tú trabajes; es casi como un “sarna” —es un espejo que te está diciendo dónde están tus niñerías, dónde están tus identificaciones, dónde están tus dolores, dónde está tu infantilismo, todo eso. La pareja es un contrato de crecimiento espiritual.

Muchas almas, ahora, en el planeta, se están despertando y necesitan otro tipo de estímulo, o ya han pasado, digamos, por ese contrato. Entonces estar soltera ahora no necesariamente es un símbolo de desarmonía, sino un símbolo de que los contratos están cambiando: que el individuo en sí tiene sus energías masculinas y femeninas más en armonía, y por eso necesita menos contratos de esa índole.

Hay una sentimentalidad en la mujer, y es parte de la culpa de la que te hablaba: “si no tengo pareja no soy buena,” o “algo me hace falta.” Pero la mujer se debe dar cuenta ahora de que es completa en sí misma, y que esa búsqueda la salta a un futuro que ya no está. Estar ahora como individuo no es una falta, es una opción; no es el resultado de un desorden, es el resultado de una evolución. Transitoria, puede que sí, pero no necesitamos pareja ahora para crecer —hay otros retos.

Y si te das cuenta a tu alrededor, en tu generación, lo que quieren es servir: ¿cómo puedo yo tener un impacto?, ¿cómo puedo ofrecer mi regalo?, ¿qué puedo hacer? Es una pregunta que en mis consultas me llega una y otra vez de parte de mujeres: ¿cuál es mi destino?, ¿qué es lo que tengo que hacer?, ¿cuál es la dirección? Entonces la dirección es esa maduración de tus atributos femeninos, y ponerlos en un contexto donde no tienes una dependencia o un deseo de algo que te complete —ni el hombre, ni la carrera, ni el dinero, nada. Es esa autoestima elevada que dice “estoy aquí, y mi sola presencia está sirviendo a un contexto evolutivo.”


(En este punto de la grabación hubo una breve pausa técnica.)

Adri DelaTierra: Bueno, y otra cosa que me parece muy interesante, y que yo misma he tenido como una experimentación bastante inusual, es también pasar largos períodos de celibato. Porque, hablando dentro de una sociedad que nos invita a que el sexo es como ir a una fiesta, realmente no le dan el peso que se merece. Y yo, desde que tenía veintitantos años, me di cuenta del peso que tiene, y a partir de los 26 no me pude quitar eso de encima; realmente he tenido muy poco sexo desde entonces.

Y a veces, claro, la mente juega esa cuestión, porque nuestro ser animal siempre quiere y siempre le gusta. Pero yo decidí escuchar más a esa parte de mí que dice “sí, pero el precio que se paga es muy alto”; es como que el sexo solo es para hacer esa cocreación de la que hablábamos hace un momento. No sé, no estoy diciendo que sea fácil —es bastante difícil—, pero yo creo que tal vez es más difícil no ponerle importancia, porque siento que el campo energético de la mujer se ensucia bastante cuando está compartiendo con muchos hombres, sean quienes sean. ¿Qué opinas sobre el sexo de la mujer en general?

Berdhanya: Depende de la edad.

Adri DelaTierra: Okay, hablemos de entre 30 y 40.

Berdhanya: Mhm.

Adri DelaTierra: Entre 30 y 40, y más también, ¿por qué no? Pero esa etapa es importante porque todavía estamos hormonales, todavía podemos tener hijos.

Berdhanya: Tratemos el sexo como una energía vital, que está dividida: por un lado está el apetito sexual, que depende mucho de cuántas toxinas tienes en el cuerpo. Cuando hay mucho apetito sexual hay apegos; entonces todos esos apegos están dirigidos ya sea a comer, a tener sexo, a un deseo —todo eso es la segunda chakra. Cuando la energía está depositada ahí, te da toda la sensación del deseo, dirigida hacia la reproducción. Entonces vas a sentir ese exceso de “tengo que tener, tengo que tener, tengo que tener.”

Si esa energía está dirigida hacia una creatividad grande, enfocada, que tiene un sentido, que excita el corazón, que excita tu vida —es una danza que eleva la energía al corazón, a tu pasión, a tu destino— entonces todas las energías de abajo disminuyen.

Ahora, tú me dirás: bueno, hay muchas personas que no saben esto. Pero te digo que entre esa edad —30 y 40— es cuando hay más energía para producir. Entonces, cuando estás produciendo algo —ya sea una casa, una familia, un proyecto, una misión de vida— y no estás distraída, esa energía se enfoca y se dirige hacia algo mucho más grande que la cama. Tienes que ver el apetito sexual simplemente como una energía relacionada con la frecuencia de la mujer.

Si la mujer está impura —en el sentido de que tiene mala dieta, no sabe para dónde va ni de dónde viene, se le olvidaron sus atributos, obedece a la matriz social, etcétera— va a estar enredada en algo que te voy a decir como un secreto muy grande: enredada en una energía colectiva que es sexual, que quiere la explotación sexual, porque la energía sexual es vida. Entonces la quieren manipular para que se quede en la cama, no la quieren manipular para que se quede en un servicio, en una expansión, en una conciencia, en un desarrollo.

Mira la energía sexual no en la segunda chakra, no en los genitales: está en cada célula. Y cuando permites ese “despegue” de la energía sexual, tu misión, tu visión, va a tener otro nivel. Y te cuento: si tú miras a estas mujeres entre 30 y 40 años que están produciendo algo, son las que al final de la noche le dicen al esposo “no, no me toques, no tengo energía para esto.” ¿Por qué? Porque las ha dirigido a un trabajo, a una creación, a una familia, a algo más grande que ellas. Por eso el sexo se despierta en relación a las hormonas.

Adri DelaTierra: Claro, y en las más jóvenes… quería decir algo sobre lo que estabas diciendo antes, sobre esa “cosecha” de energía sexual. Siento que también es no solo que estén en esa energía sexual física sin involucrar todos los otros chakras, sino también el amor verdadero, ¿no? Porque, como decíamos al principio, el sexo es muy bonito y todo, pero hay que ver que no es solo esa fracción de placer físico, sino que el sexo está hecho para que se encienda todo, y podamos realmente crear algo mucho más grande que nosotros y que la otra persona: una visión gigante. Y eso solo se va a poder hacer si estamos con alguien que está alineado, no con alguien que nos ve como un objeto o que tiene quién sabe qué hábitos. Esa mezcla de energía no solo nos distrae, sino que nos daña.

Berdhanya: Es buena idea usar la energía sexual para proyectar, hacia el hombre que quieres, hacia la frecuencia con la que te quieres relacionar y hacia la dirección donde quieres ir. Tiene que haber un alineamiento dentro de la mujer, donde esa energía no solo está pulsando en la segunda chakra, sino que se eleva por medio de la meditación, por medio de las prácticas de respiración. Es muy fácil salir del hormigueo sexual, pero la mujer tiene que estar preparada para saber qué es lo que quiere, para sostener su propia frecuencia, y no ser como una lámpara que mira para aquí, para allá, para acá —“esto tal vez sí,” “esto no”— eso no sirve.

Eso es una etapa de investigación. Pero si la mujer es sólida, libre de culpa y miedo, es como un rayo que dice “aquí estoy, y el que quiera me complementa, que venga.” Se hace una invitación consciente: no es una búsqueda, no es una investigación, es un llamado.

Adri DelaTierra: Guau, eso estuvo increíble. Creo que podríamos hablar toda la noche, pero por dejar a la gente con ganas de más, vamos a dejarlo ahí, con ese final tan increíble: que es un llamado y no una búsqueda.

Berdhanya: ¿Correcto?

Adri DelaTierra: Me encantó. Gracias, muchísimas gracias por estar aquí.

Berdhanya: De nada, Adriana, a tu servicio.

Adri DelaTierra: Espero que nos volvamos a ver y que sigamos co-creando, porque, guau, me encantó esta conversación, es pura inspiración, y espero que a la gente le llegue lo que estás diciendo, porque realmente lo siento un montón, es increíble. Muchas gracias.

Berdhanya: Muchas gracias a ti.

Adri DelaTierra: Bueno, vamos a cortar aquí porque me estaba saliendo un mensaje de que no sé cuántos minutos me quedan, y no quería que se cortara a la mitad. Pero gracias, y ya lo subimos, vemos cómo va.

Berdhanya: Sí, mándamelo, que hay pedacitos interesantes para ir armando.

Adri DelaTierra: Sí, estuvo increíble, y yo feliz de volverlo a hacer, tengo muchísimas preguntas más.

Berdhanya: Listo, corazón, a tu servicio.

Adri DelaTierra: Muchas gracias.

Berdhanya: Chao.

Adri DelaTierra: Namasté.


Resumen

Resultados clave

La conversación se centra en la energía femenina como una fuerza receptiva y grabadora, y cómo el entendimiento de los roles energéticos influye en la calidad de las relaciones y el crecimiento personal. Se concluye que la mujer debe priorizar su propia divinidad y bienestar para poder dirigir y expandir la energía del hombre, transformando la relación en un contrato de evolución espiritual en lugar de una búsqueda de felicidad.

Dinámica Energética y Sexualidad

  • Atributo Femenino: La energía femenina se define por su capacidad de recibir y grabar información sensorial y subconsciente en las células.
  • Impacto de Múltiples Parejas: Tener diversos partners puede generar confusión energética, ya que la mujer graba memorias y frecuencias distintas, dificultando la claridad sobre qué “fruto” dar.
  • Energía Sexual como Vitalidad: El sexo es visto como energía vital que puede quedar estancada en el deseo (segunda chacra) o elevarse hacia la creatividad, la pasión y la misión de vida.
  • Celibato y Enfoque: El desapego de la energía sexual física permite redirigir esa fuerza hacia proyectos más grandes, la familia o la expansión de la conciencia.

Roles en la Relación Consciente

  • La Mujer como Tierra: Se utiliza la analogía de la mujer como tierra donde el hombre siembra semillas; la calidad de la semilla masculina determina la prosperidad de la relación.
  • El Rol del Hombre: El hombre está diseñado para servir, proteger y suplir, pero requiere que la mujer lo dirija hacia su propia divinidad y le plantee retos expansivos para no aburrirse.
  • Contrato de Crecimiento: La pareja no es para “ser feliz”, sino un espejo para identificar infantilismos y dolores, funcionando como un contrato de crecimiento espiritual.

Prioridades de la Mujer

Para mantener el balance interno y relacional, se propone el siguiente orden de prioridades:

  1. Divinidad: Intuición y conexión con el corazón.
  2. Persona: Satisfacción de necesidades propias (descanso, salud, meditación).
  3. Hijos/Creaciones: Protección de la creación biológica o psicológica.
  4. Pareja: El hombre se ubica en cuarto lugar para mantener la armonía del sistema.

Desafíos Actuales y Evolución

  • Miedo y Culpa: Muchas mujeres han perdido su autoridad y centro debido al miedo a no ser amadas y la culpa por no hacer lo suficiente, volviéndose eficientes en complacer al hombre en lugar de liderar la relación.
  • Soltería Evolutiva: Estar soltera en la actualidad no es necesariamente un signo de desarmonía, sino que puede ser el resultado de una evolución donde el individuo armoniza sus propias energías y ya no depende de un contrato de pareja para crecer.
  • El Llamado: La mujer sólida y libre de miedos no busca pareja, sino que se convierte en un “rayo” que emite un llamado consciente para quien desee complementarla.